Aportes del Medioevo a la Criminología y el asunto de las pseudociencias

 Ideas provenientes de la Edad Media

Después de la caída del imperio romano en el 476 d.C., occidente entra en una etapa conocida como la Edad Media, la cual se prolongó por cerca de mil años.  El Medioevo suele dividirse en varias etapas, como lo son la Alta Edad Media y la Baja Edad Media.  Esta última también la subdividen en Plena Edad Media (s.XI-s.XIII) y la Crisis de la Edad Media (s.XIV-s.XV). 

La baja Edad Media

Es  durante la Baja Edad Media, alrededor del siglo XIII, época marcada por el desarrollo de las ciudades, crecimiento del comercio y la aparición de la burguesía, en la que se pueden encontrar algunas figuras históricas importantes, que colaboran con ciertas ideas relevantes para la criminología.  Por ejemplo, el Papa Inocencio III, instaura un sistema basado en testigos, que busca poner fin a las prácticas inquisitoriales y las previas ordalías o juicios de Dios, en las cuales, como fundamento de una declaración se permitían la práctica de la tortura. 

El sistema inaugurado por Inocencio III, evolucionará en la figura penal actual del testimonio bajo juramento, en la que ya no se espera una prueba divina de la culpabilidad ni se extrae el testimonio bajo tortura (cuando ya el torturado no soporta más el dolor).  En la actualidad, existen tipos penales que sancionan conductas contra la honra, como por ejemplo, el el perjurio, las injurias y las calumnias, y otros que afectan el proceso, cuando el testigo no dice la verdad a conciencia, en el juicio.  Estos tipos penales pueden ser considerados como derivados de las ideas del Papa y que limitan el testimonio de personas inescrupulosas, que pretendan el menoscabo de los acusados.  

   

            Sólo unos cuantos años más adelante de la época de Inocencio III, Santo Tomás de Aquino trata de sintetizar en una unidad, el platonismo heredado por la Iglesia Católica desde San Agustín, el aristotelismo, recobrado por intermedio del islam ibérico (y quizás como refutación a ideas como las de Avicena y Averroes) y el cristianismo. 

Básicamente, de relevancia en lo atinente al estudio del fenómeno criminal, el Aquinate sostiene que, al lado de la ley criminal (producto de la razón humana) está la ley natural (inspirada por Dios) y que quien quebranta la anterior, también lo hace con la última.  La ley natural hace a la persona buena, a pesar de que los actos pueden ser malos debido a las acciones pasadas de los ancestros bíblicos originales (una forma de culpabilidad generacional).

            En la Edad Media lo que cabe resaltar es la distinción que se hace entre lo divino y lo humano, por lo menos desde la perspectiva legal, que trata de regular el fenómeno criminal.  Al lado de la ley divina que es inmutable, está la ley natural referida al mundo de lo natural y humano (que este último puede conocer por medio de la razón y para determinar los preceptos de las normas humanas), y luego la ley creada por el ser humano (leyes civiles, penales, etc.), que rigen las relaciones y las actuaciones (aceptadas o desviadas) de los individuos dentro de las diferentes sociedades.  La Baja Edad Media


Las pseudociencias y su relación con la Criminología

Todavía dentro del marco de la Edad Media (aunque también durante el Renacimiento), se descubren intentos del ser humano por explicar fenómenos, conductas y circunstancias de diverso orden, a partir de interpretaciones simpáticas, analógicas, explicaciones basadas en observaciones y relaciones entre elementos disímiles, que suponen un esfuerzo por comprender (desde un conocimiento poco desarrollado, infundado y poco riguroso), el mundo y la realidad.  Las pseudociencias son medios ingenuos de los que se vale el ser humano, para responder diversas cuestiones, que no entiende; resolver preguntas existenciales, que aquejan su consciencia (¿por qué estoy aquí?, ¿qué me depara el futuro?, etc.).   

Estas prácticas, si bien están basadas en la observación (entre sus variadas intenciones está la de explicar por medio del método de la observación, aspectos del individuo como la conducta y el accionar humano),  no son reconocidas como ciencias, posiblemente porque sus resultados son de orden subjetivo y no pueden ser reproducidos empíricamente por otros, mediante la experimentación.  Es decir, los resultados obtenidos por las mismas, son personales y su interpretación es eminentemente subjetiva.


Se puede realizar una breve enumeración de estas pseudociencias, por ejemplo, entre ellas se tiene: la quiromancia, la astrología, la demonología, la fisiognomía, la alquimia, entre otras.  Cabe mencionar que algunas de estas prácticas, resultan una base para las ciencias modernas, así, por ejemplo, a partir de los experimentos alquímicos, surge la moderna química, y, a partir de la astrología y su observación de los movimientos de los astros, surge la moderna astronomía.  La diferencia que tienen la química y la astronomía con sus predecesoras, es que las ciencias ya no tienen aspiraciones de relacionar la conducta humana con fuerzas extramundanas, ni de predecir el futuro de las personas.  Las ciencias tienen como objeto de estudio elementos u objetos naturales (los elementos de la tabla periódica o los cuerpos celestes) y los estudian con una base experimental o físico-matemática. 

Algunas de estas pseudociencias, por lo tanto, sientan las bases (a partir de las observaciones que han realizado y recopilado), sobre las que las ciencias modernas iniciarán sus prácticas; pero, como se mencionó, la ciencia moderna supone un método que después puede ser corroborado por otros individuos, mediante la ejecución de experimentos similares, que prueban o desaprueban los resultados obtenidos previamente.  En las pseudociencias, los resultados son muy subjetivos y los mismos, no pueden ser corroborados por otros practicantes.

            El recuento de las pseudociencias, no queda completo sin una breve explicación de dichas prácticas.  Así por ejemplo, mediante la quiromancia se pretende consolidar una práctica adivinatoria.  El sufijo “mancia”, precisamente tiene esa connotación de la adivinación como centro de su significación.  A partir de esta pseudociencia se busca predecir el futuro, por medio de la lectura de las características de las estriaciones de la mano. 

Desde la astrología, también se pretende, observando la posición y el movimiento de las estrellas, aventurar explicaciones sobre la personalidad de las personas, su futuro y ciertas coincidencias que le puedan ocurrir en sus caminos.  En la astrología: “…el delincuente ya está destinado a serlo desde la cuna…” (Orellana, 1993, p.71).  Si en la astrología, son los astros los que determinan desde el exterior, el decurso de la vida humana, en la demonología (que supone el conocimiento de las entidades malignas), se trata de determinar la injerencia de su influencia sobre las acciones de las personas. 

Por su parte la fisiognomía, que desde su pasado remoto grita: “¡tiene cara de criminal!”, supone que a partir de la observación de las características de forma y físicas de las personas, era posible determinar la culpabilidad de las mismas (ideas no muy alejadas de las que surgieron posteriormente en el siglo XIX, a partir de la frenología, que determinaba que dicha culpabilidad podía determinarse a partir de la medición y observación de los rasgos de la cabeza: “…pretenden encontrar el carácter y los sentimientos de las personas en la configuración del cráneo” (Orellana, 1993,p.73)). 

Por último, la alquimia buscaba transmutar los objetos en otros, como por ejemplo el bronce u otros metales en oro, aunque dicha transmutación también podía obedecer a rasgos interiores del individuo, como su comportamiento, sus cualidades, etc.



            Lo que interesa aquí resaltar de todo este cúmulo de prácticas, es que el comportamiento humano, desde estas perspectivas, tiene su origen en una realidad predispuesta y ya organizada desde ciertas fuerzas externas o, quizás sobrenaturales.  Como la conducta humana puede, desde estas pseudociencias, ser adivinada, cabe pensar que existe un predeterminismo exógeno (un cierto orden dentro del cual el individuo está inserto), latente en la conducta humana que condiciona las ideas y acciones que se tomarán.

            La relación que se puede vislumbrar con la criminología estriba en la explicación que desea dar de las conductas humanas, como condicionadas por factores que no son atribuibles sólo al individuo, es decir, factores externos que determinan su voluntad (y condicionan su libre albedrío), desde antes de su nacimiento (biológicos, genéticos, cerebro-estructurales), durante el transcurso de su vida (hechos sociales, contexto, ideología, educación formal e informal) y hasta su muerte. 

Estos factores son explicados (por las pseudociencias) a partir de la observación de sucesos y lo que resulta después de que aquellos se han desarrollado, tratando de determinar correlaciones de causas y efectos.  La criminología realiza un proceso similar de observación de los fenómenos delictivos, tratando de determinar el origen del actuar criminal (correlacionando factores endógenos o exógenos, de orden social, genético, psicológico, etc.) y las posibles causas que producen los efectos del acto desviado. 


Referencias

    Libros

Orellana, Octavio (1993). Manual de criminología. EDITORIAL PORRÚA, S. A. 5ta. Ed. México.

Zúñiga, Randall (2021). Fundamentos de criminología. EUNED, San José.


    Páginas Web

Ayen, Francisco. La Baja Edad Media: del resurgir urbano a la crisis bajomedieval. Profesor de historia, geografía y arte. Recuperado el 14 de octubre de 2022.  https://www.profesorfrancisco.es/2017/11/la-baja-edad-media.html 

En minutos. La baja Edad Media en minutos. Recuperado el 14 de octubre de 2022. https://www.youtube.com/watch?v=BroPWubff4w

MindmachineTV.  Por esto existe la pseudociencia. Recuperado el 14 de octubre de 2022. https://www.youtube.com/watch?v=UJdCOdqWzQQ

Monitor fantasma.  ¿Qué son las pseudociencias?  Recuperado el 14 de octubre de 2022. https://www.youtube.com/watch?v=f5KP2uDf77k


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