Aportes principales de los filósofos griegos clásicos, que marcaron el interés hacia la cuestión criminal
Ideas provenientes del
mundo griego clásico.
Antes del advenimiento de la filosofía Griega, las formas de concebir el mundo y lo que en éste acontecía, tenía un corte de carácter mitológico (desde la perspectiva moderna, porque para los antiguos se trataba de su creencia palpitante). Las explicaciones que se daban para dar razón de los acontecimientos de la vida diaria, estaban imbuidas de la actividad y voluntad divina. Los dioses tenían injerencia en la vida humana y social.
En torno a conceptos propios de la criminología actual, como es el caso de conceptos como “crimen” o “castigo”, estas cosmovisiones religiosas, daban ciertas referencias, bajo la lente de esas expresiones espirituales. Dado que la injerencia de lo que consideraban divino en la vida cotidiana, se asocia con cada aspecto de lo individual y social, conceptos como los mencionados (el castigo que se debe por un crimen cometido), cargará connotaciones retributivas del orden espiritual que se quebrantó (lo divino intervendrá en el castigo del crimen y en el restablecimiento del curso debido y predestinado de los acontecimientos).
Con el nacimiento de la filosofía occidental, en la Grecia clásica (alrededor
del s.V a.C. y con el paso de lo que los filósofos llaman “del mithos al logos” se
desarrolla una aproximación de corte más racional. La filosofía surge como una superación de las
formas míticas y religiosas de pensamiento, las cuales adscribían a la voluntad
de lo divino cada suceso ocurrido en el mundo y en la sociedad humana. Esta nueva forma racional de pensamiento supone el
advenimiento de la filosofía y de la ciencia como formas de explicar cosmos.
Para tratar de reconocer los antecedentes del pensamiento criminológico en esta época, se hace necesario realizar un recuento de aquellas ideas que fueron expresadas por boca de los grandes filósofos y pensadores de esa época. Así por ejemplo, se puede mencionar a Protágoras de Abdera, quien aparece en uno de los diálogos homónimos, escritos por Platón. En este diálogo se hace coincidir en una confrontación dialéctica, al sofista Protágoras y al filósofo Sócrates, que fue maestro de Platón.
Sócrates y Protágoras disertan sobre la virtud. La idea de la virtud tiene cierta resonancia
con la ética del individuo o con su proyección social, es decir, cuando su
actuación entra en contacto con otros individuos. Sócrates creía que la virtud podía ser
ensañada y que la ignorancia de lo que es correcto es lo que lleva al
vicio. Si se conoce lo recto, se actúa
con rectitud o virtud.
Antropológicamente este concepto de la virtud explicaría desde la
perspectiva socrática, la razón por la cual los individuos realizan acciones
desviadas de la norma social. Estos
individuos son ignorantes, no conocen lo correcto y dicho desconocimiento los
impele a actuar mal (cometen vicio).
La idea de la transmisión social de la virtud, parece ser la idea que está detrás de Protágoras de Abdera, quien también consideraba que la virtud podía enseñarse. La diferencia con la visión socrática estriba en la noción del sofista de que "el hombre es la medida de todas las cosas". Esta noción supone que cualquier noción albergada por el individuo puede ser valedera, mientras que en el caso de Sócrates, la virtud es una noción absoluta, no sujeta al cambio, es el conocimiento del bien.
Ahora bien, además de la discusión sobre la virtud y con relación a la
misma, los dos pensadores discurren sobre otro tópico relacionado: sobre la naturaleza del
castigo. Éste, si se hace necesario y se
desea infligir como tal, sobre el criminal, debe ser racional y de
característica disuasoria (se conoce que lo que se hizo es erróneo, para, en adelante, hacer
lo correcto). De modo que, en dicho
diálogo platónico, se entrevé una relación entre la idea de la virtud (su
carencia, su instrucción equivocada, induce a actuar mal) y la idea de la
conducta delictiva que debe ser castigada.
En este orden de ideas, Platón (citado por Zúñiga), en boca de
Protágoras afirma que “…no sanciona por un error pasado el cual no puede ser
desecho, lo hace mirando hacia el futuro, y es deseoso que la persona
castigada, así como quienes ven al castigado, puedan ser disuadidos de obrar
mal otra vez…” (2021, p.7). A partir de
esta idea citada, se pueden entrever algunos conceptos criminológicos, que
tienen relevancia en la actualidad.
Una de estas ideas es la de prevenir la comisión de actos desviados futuros, desde
dos perspectivas: primero, que el infractor no lo vuelva a hacer, sabedor del
castigo que le tocaría en suerte y, segundo, que otros, terceros advertidos del
castigo que pesa sobre el infractor, tampoco lo vayan a realizar nunca. Este aspecto tiene relación con el carácter
reformante de la pena (desde la perspectiva de que el castigado aprenda la
lección o reconozca lo que es virtuoso); pero, así mismo, tiene relación con el
carácter de orden disuasivo de la pena (en el sentido de que, quien desee
delinquir no lo haga debido a la pena que le esperaría y que otros comprendan,
aprehendan e interioricen la misma lección).
Se puede colegir de esta forma que, la pena también tiene un carácter
didáctico, socializador y ético, que pretende comprometer la conducta humana y
acomodarla a lo que es socialmente aceptable (nuevamente la relación entre la
virtud y el conocimiento de lo correcto, para actuar correctamente). Finalmente, en el diálogo de Protágoras se
descubre el concepto de retribución, también conocido como justicia retributiva
(que también carga connotaciones jurídicas, porque supone que "a cada quien lo
que le corresponde según sus actos"), que implica que esa retribución se
consigue al sancionar la falta de un individuo concreto, quien cometió un acto incorrecto, con la
pena que le corresponde.
La concepción socrática de la virtud
Hacer un recuento de
las ideas de grandes pensadores del pasado es importante para reconocer el
abolengo de ciertas filosofías o ciencias modernas (incluidas entre ellas a las
concepciones criminológicas). Tres
personajes históricos más, de la Grecia clásica se pueden mencionar, en quienes
se pueden observar rastros de tres tendencias criminológicas reconocibles en la
actualidad: la criminología clínica (de orden biológico y fisiológico), la
sociología criminal y la psicología criminológica (o criminología psicológica,
según sea el acento que se le dé al estudio del crimen). Predecesores de estas tres tendencias
criminológicas, siguiendo el mismo orden fueron, Hipócrates de Cos, Platón y
Aristóteles.
De Hipócrates se rescata su visión empírica de las causas de las enfermedades, de manera tal que ya no se considerará un origen extramundano, como la cólera divina, para dar la explicación de las mismas, sino que las causas serán para él biológicas, físicas o fisiológicas. Con Hipócrates se observa la tendencia a alejarse de interpretaciones religiosas, teleológicas o axiológicas, y concentrarse en lo que se puede observar naturalmente.
Hipócrates
Por esta razón entre sus aportes fundamentales, Hipócrates destaca un
método de observación y diagnóstico, además de establecer una clasificación de
las enfermedades (agudas, crónicas, endémicas y epidémicas). Las causas generales de las enfermedades,
este médico del siglo de Pericles, las agrupa, en aquellas causadas por el aire
y aquellas que tienen su origen en la dieta.
Lo que interesa destacar, es que el método del médico antiguo, pretendía
darle relevancia a la observación empírica y a la racionalización de los hechos
observados, con el fin de sistematizar sus conclusiones sobre los mismos. Se puede vislumbrar aquí un antecedente del
método científico que en la actualidad trata de implementar la criminología.
Dos pensadores más que
aportan las bases de conceptos que se rescatan en la actualidad, son Platón y
su discípulo Aristóteles. Cabe mencionar
que la filosofía de estos dos grandes pensadores sustentó y sigue sustentando
el pensamiento occidental. Estos dos
filósofos son los pilares de la filosofía, de la política y de la
ética actual. Para la criminología
tienen relevancia porque, la misma estudia el hecho delictivo, que se produce
dentro de sociedades organizadas políticamente, en las que los individuos,
invariablemente deben interrelacionarse.
Las interrelaciones generarán conflictos entre los individuos, que a su
vez serán detonantes de fenómenos criminales.
Unidad, naturaleza y adquisición de la virtud en Platón: una lectura a través del Menón y el Protágoras
De Platón, se desprende una idea interesante de características morales,
cuando se describe que un alma adquiere, como por influencia externa la maldad,
que además es social, porque esa maldad es debida a una transmisión errada de
la educación, la cual finalmente debe tener repercusiones de índole ética, en
tanto que la predisposición a delinquir deriva de la mala educación
recibida. Estas ideas pueden, desde la
filosofía platónica dar una explicación causal del origen de las acciones
criminales y explicar, así mismo, por qué razón los individuos delinquen.
En la forma de una pregunta planteada a su interlocutor, Platón en el
texto de la República, llega a la conclusión de que el contexto predetermina al
individuo a delinquir, sobre todo si esto se debe a una inadecuada adquisición
y aprehensión de lo que la sociedad le transmite: “…¿y no diremos que es por
falta de educación, por mala crianza y por la constitución del régimen político
por lo que allí surgen tales hombres?...” (Zúñiga, 2021, p.9). Esta cita hace referencia a aquellos, a los
inadaptados sociales, quienes por una socialización incompleta, cometen actos
desviados de lo socialmente aceptado.
Supone esta idea de la deficiente educación y de la mala crianza, una
causa externa que influye en la conducta humana. Estas posiciones discursivas de Platón,
pueden ser consideradas como antecedentes de la sociología criminal o de la
criminología ambiental.
Por su parte, Aristóteles es defensor del libre Albedrío y, por lo tanto, como usualmente se sostiene, desciende de ese “Topos uranus” (el mundo de las ideas) sobre el cual planeaba la filosofía de su maestro, para buscar su lugar apropiado en el mundo terrenal. En sus diferentes éticas, el estagirita reflexiona sobre la naturaleza del bien y el mal, y específicamente sobre la posibilidad del ser humano de acceder, a partir de su voluntad a la virtud o al defecto. Es decir, el ser humano, aun cuando es un animal político, involucrado en lo social, es capaz de determinarse a escoger y discriminar entre lo bueno y lo malo, de conformidad con sus inclinaciones personales.
La virtud aristotélica como camino de excelencia humana y las acciones para alcanzarla
En Platón, como se
mencionó, existe un factor externo que determina la conducta humana (la debida
o indebida instrucción); por su parte, Aristóteles consideró que el individuo
tiene la capacidad interior de auto-determinarse a realizar o no un acto de
cualquier naturaleza. La recta razón que
tiene su sustento en la prudencia, es lo que permite al individuo unir el
conocimiento de lo virtuoso, con la acción correcta.
Aristóteles, sin embargo, no es ajeno a la realidad de que existen
condiciones, que pueden ser externas (en otras ocasiones, internas), las cuales
son capaces de cegar el entendimiento humano y de afectar las acciones del
mismo; pero estas condiciones las considera como elementos eximentes de la
culpabilidad, como podría ser una emoción violenta, que disminuiría, exculpándolo, la responsabilidad del sujeto
Estas ideas sobre la libre determinación del entendimiento y la voluntad
pueden explicar la naturaleza o finalidad que debe tener el castigo, si se
consideran, la libertad del ser humano para determinar sus acciones y la
responsabilidad subsiguiente que el libre albedrío presupone en cada
individuo. Desde la perspectiva del
libre albedrío, esto es, desde la libre voluntad para realizar los actos, el
castigo tiene que ser de carácter aleccionador y disuasor. La razón de la anterior aseveración tiene su
base en la libertad intrínseca al ser humano y a su posibilidad de decidir un
curso de acción. El ser humano es
responsable de sus actos.
Referencias
Libros:
Aristóteles (1971). Moral a Nicómano. EDITORA
NACIONAL, México.
Zúñiga, Randall (2021). Fundamentos de criminología.
EUNED, San José.
Páginas web:
Autor desconocido. Platón, pena de muerte y derechos
humanos. Recuperado el 13 de octubre de 2022. https://filosoficas.unam.mx/~tomasini/ENSAYOS/Platon.pdf
Autor desconocido. El intelectualismo moral
socrático. La concepción socrática de la virtud. Recuperado el 13 de octubre de 2022. http://recursostic.educacion.es/secundaria/edad/4esoetica/quincena3/quincena3_contenidos_2a.htm
Enciclopaedia Herder (2017). El paso del mito
al logos. Recuperado el 13 de octubre de 2022. https://encyclopaedia.herdereditorial.com/wiki/El_paso_del_mito_al_logos#:~:text=Expresi%C3%B3n%20con%20la%20que%20se,la%20filosof%C3%ADa%20como%20la%20ciencia.
Garces, Luis (2015). La virtud aristotélica como camino de excelencia humana y las acciones para alcanzarla. Corporación Universitaria Lasallista, Colombia. Recuperado el 13 de octubre de 2022. http://www.scielo.org.co/pdf/difil/v16n27/v16n27a08.pdf
Gascón, Pere. TEDx Talks. Hipócrates siempre ha tenido razón. Recuperado el 13 de octubre de 2022. https://www.youtube.com/watch?v=G5VTsrYZGxc
Nueva Acrópolis. Las cuatro virtudes platónicas. Recuperado el 13 de octubre de 2022. https://www.youtube.com/watch?v=VrUFVgqDjEg
Ventura, Luis (2008). Unidad, naturaleza y adquisición de la virtud en Platón: una lectura a través del Menón y el Protágoras. Universidad Central de Venezuela. Recuperado el 13 de octubre de 2022. file:///C:/Users/Administrator/Downloads/10197-Texto%20del%20art%C3%ADculo-22004-1-10-20160412.pdf







Comentarios
Publicar un comentario